El presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, ratificó hoy las metas de inflación para el corriente año, en un rango de entre 12% y 17%, y rechazó cualquier posibilidad de revisión de ese objetivo a pesar de las críticas que está recibiendo desde diversos sectores políticos y económicos por su política de dureza monetaria.

“Estamos trabajando para cumplir con las metas de inflación fijadas para este año. No vamos a cambiar las metas”, aseveró esta tarde Sturzenegger al responder consultas de la prensa en el marco de la presentación del Informe de Estabilidad Financiera (IEF) del primer semestre de 2017.

Según consignó Télam, el titular del Central fue incluso más allá al afirmar en respuesta a una pregunta que “pronto vamos a estar hablando de un objetivo del 10% para el año que viene”, en lo que puede considerarse una muestra de extrema confianza en su política, ya que para 2018 el organismo tiene fijada una tasa de inflación con un piso del 8% y un techo del 12%.

Entre otras cosas, Surzenegger dijo:

  • “Cambiar una meta es no tener meta”.
  • “Para julio (la inflación) se ubicará entre el 21 y 22%, es decir, habremos bajado en estos primeros meses entre 14 y 15 puntos porcentuales desde los 36,6% de cierre del año pasado”.
  • “No hay bicicleta financiera”. En ese sentido, el director del Central, Demian Reidel afirmó que “sí hubo bicicleta financiera en el período posterior al levantamiento del cepo cambiario, pero que ahora eso no ocurre porque el tipo de cambio flota”.
  • Al ser consultado sobre el fuerte incremento del stock de Lebac, que llegó a $ 820.000 M tras la licitación de ayer, y que representa un 120% de la base monetaria, el presidente del Central afirmó “no es un tema que nos preocupe”.
  • “Todo el sistema coincide en que las tasas nominales de interés en pesos bajarán en los próximos 24 meses”.
  • “La única manera de compensar que el spread y las tasas de interés bajan es con volumen mayor de negocios por parte de los bancos, para profundizar y extender así la dimensión del actualmente pequeño sistema financiero argentino”.
  • “Los cuatro años del cepo cambiario fueron años en los que las ganancias del sector financiero subían muy por encima de la inflación. Fueron buenos años para el sector financiero”.
  • Sostuvo que esto fue así porque el cepo “permitía atrapar al depositante, era como decirle: ´Tu dinero tiene que estar acá´, por lo cual los bancos no se veían obligados a retribuir a ese depositante”.
  • “Y si la rentabilidad bancaria viene cayendo desde el año pasado, esto es, por debajo de la inflación, es porque el sector financiero tuvo que pagarle más al depositante”.