El orgullo del joven español por trabajar en el campo

El suyo no es un camino fácil; dependen del tiempo, los caprichos de un ministerio que tiene que atender a 17 Comunidades diferentes y las cambiantes ocurrencias de Europa.

Por si fuera poco, constantemente les deniegan el acceso a la tierra, no fluye el crédito para sus proyectos o tienen que luchar contra la mentalidad de su familia, que en ocasiones, les empuja a no tomar un camino que ya hace tiempo eligieron.

Y a pesar de ello, Enrique Palomo cuentan en El Economista, de España, los “Diez motivos por los que los jóvenes están orgullosos de trabajar en el campo”.

Jovenes España

Cada día, en cada pueblo de España, se escucha esta frase: “Yo quiero trabajar en esto”. A pesar de las trabas, las dificultades y de vivir en lugares con menos servicios que en la ciudad, hay muchos motivos para amar y sentirse orgulloso de este oficio.

Estos son los 10 aspectos más destacados:

1. Una profesión que se lleva dentro

Ser agricultor o ganadero es una profesión eminentemente vocacional que se empieza a vivir desde muy pequeño. “Lo llevo en la sangre, lo he mamado desde que era niño aprendiendo con mi padre en mi tiempo libre y no me marchaba de vacaciones hasta que no terminábamos de cosechar”, cuenta José Félix Curieses, miembro de Asaja, y agricultor en Villada (Palencia) al mando de una explotación cerealista de secano.

2. Ser tu propio jefe

“Ser tu propia jefa y organizarte como quieras, a pesar de que hay momentos con mucha carga de trabajo, es una gran ventaja”, nos describe Ana Belén Atienza, ganadera en Moraleda de Zafayona (Granada).

3. Una labor esencial: producir alimentos

“Si no existiéramos, no habría alimentos”, así de sencillo lo cuenta Diego Candil desde El Barraco pero, a veces, a la sociedad se le olvida la importancia del sector agroalimentario.

4. Responsables de mantener un entorno rural vivo

“Somos los responsables de mantener la vida en unos pueblos que se están despoblando. Con nuestra actividad fijamos población y creamos riqueza”, explica Curieses.

5. Continuar un trabajo de muchas generaciones

“Es bonito aplicar lo que te han enseñado, sin olvidar la tradición, pero poniéndola al servicio de las nuevas tecnologías y demandas del mercado. Pasas de ver a tus familiares trabajar a ser tú el que lo haces ahora, dar continuidad a eso, es muy satisfactorio”, nos describe Marcos Garcés.

6. Reducto de valores que se pierden

“Tenemos que estar orgullosos porque la agricultura y la ganadería mantiene valores que poco a poco se estaban perdiendo, como el esfuerzo, la implicación, el trabajo bien hecho o la cooperación”, nos cuenta con orgullo Garcés.

7. Contacto familiar cercano

“Esta profesión me ha permitido aprender muchas cosas de mi padre y eso lo valoro mucho”, nos relata la ganadera granadina de Moraleda de Zafayona.

8. Unión con la naturaleza y los animales

“Es un trabajo sacrificado, 365 días del año, pero si te gusta la naturaleza y el contacto con los animales te compensa”, cuenta Candil.

9. Defender los intereses del sector

“Tenemos un problema muy importante, porque por la falta de rentabilidad se han perdido muchos activos. Así, la leche que hemos dejado de producir vendrá ahora de fuera”, comenta Atienza.

10. Pioneros en la aplicación de la última tecnología

“Aunque no ha pasado tanto tiempo, estamos muy lejos de la imagen del agricultor con las mulas. Hoy en día utilizamos en nuestro trabajo gran cantidad de tecnología que otros sectores por la crisis no han tenido. Los cuadernos de campo con geolocalización, el autoguiado y los drones que te indican en qué momento y lugar es necesario echar el nitrógeno, son sólo algunos de los últimos ejemplos”, explica Curieses.

2017-03-13T19:42:58+00:00

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