En el norte de Santa Fe se crece bajo riego

Un grupo de productores agropecuarios nucleados en la Cooperativa Unión Agrícola de Avellaneda, en el norte de Santa Fe ya está viendo cómo los rendimientos aumentan y se estabilizan reduciendo sustancialmente los costos de producción por tonelada.

El caso paradigmático es el de la firma Don Guillermo, de la familia Bianchi, que forma parte de la cooperativa y está funcionando como punta de lanza para el resto de los integrantes.

Producen girasol, soja, trigo, maíz y algodón en 670 Has entre propias y alquiladas. Jonatan Bianchi, quien además de participar de la empresa junto a su padre Elbio y su tío Carlos es asesor de la cooperativa, explica que el promedio de precipitaciones en la zona es de 1.200 mm, pero que el problema es la distribución: “Muchas veces, hasta 1.800 milímetros anuales de precipitación no son suficientes para cubrir las necesidades hídricas de todos los cultivos”, afirma.

Bianchi Riego finalAlianza para el progreso. Andrés Butta (Pampa Riego) y Jonatan y Elbio Bianchi (Don Guillermo).

Según él, durante el periodo estival se necesita una recarga del perfil cada 7 días para el correcto desarrollo de los cultivos.

Por eso, Bianchi no duda del enorme valor que tiene la tecnología de riego, y hace poco tiempo incorporó un pivot de 300 metros fabricado en Paraná por la firma Pampa Riego.

Lo usa estratégicamente en tres posiciones sumando unas 90 Has con riego suplementario cada campaña. De esta manera, la empresa pasó de una agricultura defensiva a planteos ofensivos y nuevos desafíos productivos.

“No se puede decir que esta es una zona marginal cuando a pocos kilómetros está uno de los ríos de agua dulce más grandes del mundo y también hay agua subterránea de calidad”, explica Bianchi.

Pero lo que ocurre en la zona es la pintura de lo que pasa en el país. Hoy, Argentina tiene bajo riego sólo 2,1 MHas, esto es, entre el 3% y el 5% del área cultivada. En el continente americano esa proporción es 10% mientras que en Europa trepa al 19%.

Sobre los resultados de la apuesta, Bianchi es claro y contundente. “Una primer diferencia es que el maíz, que en secano casi no queda otra que hacerlo tardío o de segunda, bajo riego se puede hacer de primera porque el riego ofrece el aporte hídrico justo en el periodo crítico. La otra gran diferencia es la posibilidad de hacer cultivos de cobertura”.

En la comparación de rendimientos no quedan dudas. Durante los últimos 10 años la media de maíz en secano fue de 3.7 Tns/Ha, mientras que con riego y maíz de primera los Bianchi lograron 10.1 Tns.

En soja, en secano el rendimiento promedio es de 1.65 Tns/Ha, mientras que con riego la oleaginosa trepa a 3.5 Tns.

Mientras tanto, el trigo de secano rinde unos 1.8 Tns/Ha y con riego puede trepar hasta los 4.2 Tns.

El futuro, para la Cooperativa Unión Agrícola de Avellaneda, tiene un rumbo claro que incluye a toda la comunidad. “Los que impulsan el desarrollo no son solo un grupo de productores, sino toda la comunidad. Para eso fundaron la Asociación Civil Impulsando Avellaneda, cuyo fin es poner en riego inicialmente 16.000 hectáreas. Lo ven como la solución para que el pequeño productor no abandone el campo y para tener una comunidad más próspera. Están asociados los agricultores, los actores sociales, las empresas y hasta el cura párroco”, comenta asombrado Andrés Butta, Ingeniero en riego y propietario de Pampa Riego.

Luego añade: “La principal limitante es que falta un producto financiero para invertir en riego, como sí lo está hace tiempo en Uruguay, Brasil y Chile. El principal beneficiado sería el Estado Nacional”.

Y Bianchi coincide: “La principal limitante actual es la falta de financiamiento, pero queremos que a futuro haya cientos de equipos en toda la región”.

2017-03-13T19:42:50+00:00

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