“Hoy, fertilizar el trigo es ganar 100% en 6 meses”

Para Fertilizar, la próxima campaña triguera, en un contexto más favorable, con una relación insumo-producto óptima y un buen perfil de humedad del suelo, están dadas las condiciones para utilizar toda la tecnología disponible en fertilización y apuntar a altos rendimientos con calidad.

“La fertilización de trigo es el mejor negocio que hoy tiene el productor agropecuario, ya que con respuestas promedio puede obtener una renta del 100% en 6 meses”, aseguró Víctor Accastello, vicepresidente de la entidad.

FertilizarCristian Hannel, Jorge Bassi, Victor Accastello y David Hughes.

Accastello explicó que a los actuales valores de los fertilizantes, si un productor invierte 150 USD/Ha en incorporación de nutrientes puede esperar un incremento de en los rindes de trigo de 2 Tns/Ha y una mejora significativa en el contenido de proteína.  “El ingreso del productor aumenta 300 USD/Ha, lo que se traduce en un retorno de la inversión del 100%” y enfatizó “no existe, en un año con estas expectativas, mejor inversión que fertilizar el cultivo”.

En cuanto a la relación insumo-producto precisó que actualmente se requieren unos 2,3 kg de trigo para comprar 1 kg de urea y unos 3,5 kg de trigo para comprar 1 kg de fosfato diamónico y remarcó que “si consideramos el valor de trigo a futuro, logrando un grano con calidad panadera, esta relación de precios mejora aún más”.

El cambio de expectativas ya se reflejó en un relevamiento realizado por la entidad entre 250 productores agropecuarios que arrojó un aumento del 42% en la intención de uso de fertilizantes en trigo para la próxima campaña, dado por un crecimiento de área del cultivo y más kilos de fertilizantes a aplicar por hectárea.

En cuanto a la calidad de la cosecha pasada, Jorge Bassi, presidente de la entidad, recalcó que la proteína se construye con nitrógeno y remarcó que “no podemos tener más proteína que el nitrógeno que ha acumulado el cultivo al momento del llenado de grano”.

Y agregó “en la última siembra se aplicaron dosis muy bajas de fertilizante nitrogenado y esta es una de las principales razones para explicar la mala calidad cosechada. Con más kilos de nitrógeno hay más producción de proteína por hectárea, la relación es directa”.

Bassi destacó que “el nitrógeno es el elemento clave para la producción en gramíneas y debemos manejarlo con un adecuado diagnóstico para maximizar su eficiencia. Las actuales variedades requieren una mayor disponibilidad de nitrógeno para lograr maximizar el rendimiento y aceptables niveles de proteína simultáneamente”.

Y agregó “a su vez, monitorear el cultivo y realizar aplicaciones tardías de nitrógeno es una estrategia muy válida a la hora de mejorar los contenidos de proteína en grano“.

Lamentablemente en los últimos años se priorizó gastar menos y bajar los riesgos, por sobre maximizar eficiencias, rendimientos y calidad. “Debemos cambiar rápidamente esta mentalidad, ya que el contexto adverso que llevó al productor a dejar de utilizar herramientas muy importantes como el análisis de suelo y la fertilización balanceada se ha modificado radicalmente”.

En este sentido, Bassi reiteró la importancia del análisis de suelo anual, herramienta fundamental para conocer la disponibilidad de nitrógeno que se hace más crítica en años lluviosos como el actual, donde se lavan los nitratos. Explicó que “se gastan 2 USD/Ha en un análisis de suelo, para decidir una inversión que ronda los 140 USD/Ha”.

El balance de nutrientes es fundamental para acceder a altos rendimientos destacándose la importancia del balance de nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S). “El P y S son fundamentales para que haya respuesta a nitrógeno y más aún tratándose de lotes con doble cultivo trigo-soja, donde las necesidades de P y S se duplican. La fertilización balanceada es fundamental tanto para que rinda el trigo como para estabilizar la secuencia con soja de segunda. Sin una buena dosis de S, se ve afectada la producción del cultivo de segunda”. Las mayores dosis de P y S para un doble cultivo pueden aplicarse de una sola vez, al sembrar el trigo o particionada, entre el trigo y la siembra de la soja.

Por su parte, Cristian Hannel, integrante del Comité Técnico de Fertilizar, al referirse a las herramientas disponibles para lograr rendimiento y calidad en trigo, señaló que “hay que analizar y desafiar la tecnología que se venía utilizando en los últimos años y dar un salto de calidad”.

En este sentido presentó Triguero 2.0, una herramienta de diagnóstico interactiva de acceso libre y gratuito en la web, para ayudar a técnicos y productores en la toma de decisiones de fertilización en trigo.

Se trata de un modelo de simulación que tiene en cuenta la información climática de los últimos 30 años y la descripción de los suelos de los principales núcleos de producción de nuestro país.

Los resultados de la simulación fueron avalados por más de 250 ensayos a campo y permiten simular los resultados de diferentes estrategias de producción. “Las corridas del modelo muestran la importancia que tiene la humedad óptima en el momento de siembra, especialmente en la zona de Córdoba donde el invierno es seco”, comentó. Y agregó “en cambio en el sudoeste bonaerense se agrega la importancia del pronóstico de lluvias para la primavera, que es determinante en la respuesta al fertilizante”.

Hannel explicó que con el uso de esta herramienta se obtienen resultados probabilísticos para años buenos y malos y se calcula el margen bruto y la dosis óptima. En este sentido, recalcó que “el productor es consciente de los beneficios del uso de tecnología para disminuir brechas de rendimiento. Aumentar el uso de fertilizantes implica aceptar un riesgo pero existen herramientas para tomar mejores decisiones y acotarlo”.

Por su parte, David Hughes, presidente de la Asociación Argentina del Trigo (ArgenTrigo), se refirió al pago de calidad en trigo, señalando que todas las variedades aprobadas por el Senasa dan proteína del 10,5% al tiempo que advirtió que “no se pueden sembrar variedades de alto potencial de rendimiento con poco fertilizante. El desafío es lograr una nutrición del cultivo adecuada para volver a un trigo que refleje su potencial. Está todo dado para hacerlo. Sólo tenemos que elegir el manejo y la tecnología que corresponde para la genética que tenemos”.

2017-03-13T19:42:57+00:00

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