Enfermedades por alimentos: no hay estadísticas

“Con la excepción de muy pocos países, las estadísticas alimentarias son un flanco débil de casi todos los organismos de gestión de la salud, los que carecen de sistemas eficientes en la detección, registro y análisis estadístico de las Enfermedades transmitidas por Alimentos (ETA)”. Esto lo afirma Fernando Valdivia, fundador de The Food Planner y difundida por LinkedIn.

En su página oficial, The Food Planner se presenta como “una empresa especializada en promover el desarrollo de la Inteligencia Colectiva Alimentaria”.

Alimentos final

Entre otras cuestiones, Valdivia señala que “la realidad en toda América Latina es que no existen sistemas de vigilancia epidemiológica eficientes, es decir que tanto el registro como el seguimiento de las ETA es técnicamente pobre. La mayoría de los pacientes que ingresa para ser atendido con síntomas compatibles con alguna enfermedad directamente relacionada con los alimentos, son tratados sin que quede registro de ello más allá de la historia clínica, aunque muchas de estas enfermedades sean de denuncia obligatoria. Es por esta razón que la gran mayoría de los casos no ingresan en las estadísticas públicas. Y ni que hablar de los casos que se resuelven sin siquiera la consulta médica, apelando a la tradición terapéutica familiar o a la automedicación”.

Y respecto de Argentina comenta “la alta fragmentación del Sistema Nacional de Alimentos complica aún más la situación. Para tener una idea más o menos general: Hay tres jurisdicciones (nacional, provincial y municipal) y dos áreas del Estado encargadas de llevar algún tipo de control sanitario sobre los alimentos (los organismos de ‘producción’ o ‘agroindustria’, por un lado, y los de ‘salud’ por otro). Las denominaciones varían según la provincia o la localidad, pero, en cualquier caso, hay al menos seis organismos con potestad legal para intervenir haciendo prácticamente lo mismo sobre una empresa de alimentos. SEIS. En paralelo con eso, un 50% del mercado funciona ‘en negro’ en muchos sectores”.

Como consecuencia, Valdivia subraya que hay “excesivos controles, muchas veces innecesarios sobre los que tienen todo declarado, y pocos o ningún control en al menos el 50% de los alimentos que consumimos”.

 

2017-03-13T19:42:55+00:00

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