“Somos socios en el proyecto de hacer crecer al país”

Como es tradicional, ACSoja, ArgenTrigo, Asagir y Maizar hicieron su clásico evento de fin de año en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en donde dieron a conocer su posición respecto de la coyuntura y el futuro.

Señalaron que “el cambio institucional que se producirá en los próximos días ofrece una oportunidad que no podemos ni queremos desaprovechar”.

Criticaron “el abuso del empleo de políticas públicas que buscaban satisfacer objetivos de cortísimo plazo, desincentivando las inversiones claves para la generación de valor agregado e imposibilitando un desarrollo equilibrado”.

Y afirmaron “nos ponemos a disposición para colaborar, para buscar acuerdos sobre los principales temas que hacen al desarrollo del país y del sector agroindustrial y para llevar adelante las acciones necesarias que posibiliten un verdadero salto productivo”.

4 cadenas

Cuatro presidentes. David Hughes (ArgenTrigo), Luis Arias (Asagir), Aníbal Ivancich (Maizar) y Rodolfo Rossi (Acsoja).

Este es el discuros leído por Luis Arias (Asagir) en el evento:
En nombre de las 4 cadenas de valor Acosa, ArgenTrigo, Asagir y Maizar tengo el honor de darles la bienvenida a nuestro encuentro de fin de año. Contamos con la presencia de las autoridades actuales y las recientemente electas para conducir el destino de nuestro país. A todos les agradecemos muy especialmente su presencia y los felicitamos por el desempeño logrado en las urnas.

El país se encuentra en un punto de inflexión. Una nueva etapa comienza. Esperamos revertir lo que se hizo mal y dar nuevo impulso a aquellas cosas que funcionaron bien. El sector agroindustrial tiene por delante un rol central en este proceso que llena de esperanza a todos los que trabajan, invierten y creen en la Argentina. El resultado de las elecciones conlleva un cambio anímico positivo y la visualización de un mejor ambiente político y económico. El cambio institucional que se producirá en los próximos días ofrece una oportunidad que no podemos ni queremos desaprovechar.

En los últimos años el sector fue continuamente discriminado y su agenda de crecimiento dejada de lado. Se abusó del empleo de políticas públicas que buscaban satisfacer objetivos de cortísimo plazo, desincentivando las inversiones claves para la generación de valor agregado e imposibilitando un desarrollo equilibrado. En múltiples oportunidades aconsejamos y propusimos, infructuosamente, medidas para que la fuerza productiva pueda ser utilizada en su máxima expresión y así dar nuestra mayor contribución al desarrollo de la Argentina. Las consecuencias de las políticas que se llevaron a cabo están a la vista. El área sembrada ha disminuido, se ha demorado la incorporación de nuevas tecnologías, el recurso suelo se ha deteriorado, no se han podido llevar a cabo técnicas y procesos eficientes, se han perdido empleos, hay una alta capacidad ociosa de nuestra agroindustria y numerosas empresas y productores han ido a la quiebra. Tendremos que recorrer un nuevo camino para hacer las cosas mejor desde el punto de vista social, ambiental y económico.

El sector agroindustrial argentino se caracteriza por su alto dinamismo, por poseer fortalezas productivas y comerciales, un alto potencial para generar innovaciones y adaptarse a los cambios. Todo ello apoyado en una sólida institucionalidad privada y pública, que cuenta con más de un siglo y medio de experiencia exitosa de funcionamiento. Esta casa que hoy nos aloja, la Bolsa de Cereales, es el más claro ejemplo de esto. Por eso, desde las Cadenas de Valor queremos promover un ámbito de diálogo constructivo entre las principales instituciones y empresas del sector agroindustrial, con una mirada de largo plazo, que nos permita mejorar la situación delas cadenas en general y de las empresas y trabajadores en particular. Todo esto sin perder de vista la concreción de nuevos y ambiciosos proyectos.

Nos ponemos a disposición para colaborar, para buscar acuerdos sobre los principales temas que hacen al desarrollo del país y del sector agroindustrial y para llevar adelante las acciones necesarias que posibiliten un verdadero salto productivo.

Estamos comprometidos con la producción y comercialización sustentable de alimentos sanos, inocuos y de calidad, cuidando la salud del trabajador rural, de su familia y de la sociedad en su conjunto. Hemos hecho grandes avances en la concientización para el uso de Buenas Prácticas Agrícolas. Queremos un suelo fértil, agua y aire limpios y seguimos trabajando en ello desde las Cadenas, en conjunto con otras instituciones, empresas y organismos públicos. Pero es necesario establecer nuevos consensos e incluso legislar sobre temas claves que involucran a toda la sociedad, como las normas para el uso del suelo, aplicaciones de fitosanitarios en áreas periurbanas, el manejo de envases y los residuos de insecticidas en granos. Esta última, una problemática que está provocando inconvenientes comerciales en varios de nuestros productos exportados.

También es indispensable establecer un criterio único, consensuado, actualizado y equilibrado que resguarde la inversión tecnológica en semillas, respete la propiedad intelectual y fomente nuevas inversiones haciendo posible además que todos los productores y consumidores argentinos puedan verse beneficiados por los avances de la ciencia.

Estamos convencidos de que parte del éxito de esta nueva etapa depende del abordaje responsable y estratégico que los poderes del Estado hagan de la actividad agroindustrial. Necesitamos que el Estado recupere su rol constructivo para con los temas de las Cadenas Agroindustriales. Somos socios en el proyecto de hacer crecer al país.

La amplia distribución geográfica de nuestra actividad nos da la capacidad de generar nuevas fuentes de trabajo en distintas regiones del país. Esto, sumado a nuestra capacidad de generar divisas e inversiones, nos hace motor de crecimiento.

Sabemos que la nueva etapa transitará una coyuntura económica internacional menos amigable que la que tuvimos en los últimos años. El llamado “viento a favor” amainó. La oportunidad que brindó la suba impactante de los precios de las materias primas se desaprovechó. Hoy esos precios son el pasado y enfrentamos una realidad más parecida a los años previos a aquel 2007, cuando comenzaron las discriminaciones en contra del agro, con el falaz argumento de transferir excedente agrario a otros sectores, empleando las políticas más desacertadas, las que fueron permanentemente cuestionadas desde este atril al mismo tiempo que se propusieron soluciones a dichas distorsiones.

El cambio es posible, y para ello consideramos prioritario la implementación de políticas activas y permanentes a los efectos de impulsar el desarrollo sustentable y sostenible de las Cadenas de Valor. Para lograr estos objetivos, debemos hacer hincapié en la incorporación de tecnología, en el aumento de la eficiencia en la utilización de insumos, en el incremento de la productividad, en la agregación de valor y en la diferenciación de productos, con todo el futuro que hoy nos presenta la bioeconomía. En este sentido valoramos la contribución que les cabe, al MinCyT, al INTA, al CONICET, las universidades, y a todos aquellos organismos con actividad en Ciencia y Tecnología.

Para lograr el desarrollo del agro y sus industrias se requieren, fundamentalmente, reglas de juego claras, otorgando previsibilidad y seguridad jurídica, con el objetivo de promover la inversión y el crecimiento, estabilidad macroeconómica y monetaria, equilibrio y federalismo fiscal, y adecuadas políticas cambiarias, son indispensables. El Estado no debe asfixiar a la actividad privada imponiéndole distorsiones de precios relativos o trasladándole sobrecostos de una estructura pública ineficiente o innecesaria a través de una alta carga fiscal.

Por ello es necesario eliminar las restricciones al comercio y reducir la presión fiscal, que generan ineficiencia en la asignación de los recursos y desincentivos a la producción de bienes y servicios. Celebramos la decisión de eliminar ROEs y Derechos de Exportación, como así también, aunque insuficiente, principalmente para aquellas zonas distantes de los puertos, la reducción anual del 5 % para soja hasta llegar a cero. El país se encuentra en una situación crítica de divisas y nuestras Cadenas de Valor cuentan con un potencial exportador enorme como para regenerarlas en un corto plazo.

La Argentina necesita mejorar su competitividad y re-insertarse en los mercados internacionales. Es fundamental para lograrlo la participación activa de embajadas y agregadurías argentinas y promover una mayor integración al mundo. Tenemos varios ejemplos exitosos de otros países en los que hubo una eficiente asociación público privada para el desarrollo y la conquista de nuevos mercados, en particular para productos procesados. En este sentido debemos trabajar en una agenda internacional, que facilite y sustente el acceso a los mercados, incluyendo negociaciones que involucren organismos genéticamente modificados, nuevas técnicas de mejora genética, mínimos niveles de residuos, impuestos a la importación de nuestros productos y la aplicación de derechos compensatorios en el caso del biodiesel.
Junto con Brasil, Paraguay y Uruguay somos los principales exportadores netos de alimentos del mundo y no estamos actuando en conjunto en las negociaciones internacionales. Creemos que es indispensable relanzar el Mercosur con este nuevo objetivo. Las cuatro Cadenas estamos integrando el Grupo de Países Productores del Sur (GPS) junto a otras entidades del sector privado de los cuatro países para lograr una integración en políticas sanitarias, de infraestructura y en todas aquellas acciones que nos permitan concretar estas metas. Ofrecemos los trabajos realizados y toda la colaboración para que este desafío pueda alcanzarse cuanto antes y podamos ver que el Mercosur cumpla con sus objetivos fundacionales. Además, y con el ánimo de interactuar con el mundo, participamos en la ISGA, la Alianza Internacional de Productores de Soja, Maizall, la Alianza Internacional del Maíz y en la ISA, Asociación Internacional de Girasol.

Se debe promover el uso de los mercados institucionalizados de derivados como los futuros y opciones, los cuales constituyen la mejor y más eficiente forma de protección ante las variaciones de precios, a la vez que proveen una herramienta de cobertura a los agentes que intervienen en ellos. Además, industrializando granos y oleaginosos logramos pasar de una casi total dependencia de pocos o únicos destinos a una gran diversificación de mercados.
Argentina debe invertir en infraestructura vial para poder afrontar la creciente demanda, local y mundial, de manera eficiente. Por otro lado, hace falta invertir en la red ferroviaria ya que es fundamental para el desarrollo de las zonas más alejadas de los puertos. También es menester mejorar la hidrovía Paraná-Paraguay-Río Uruguay ya que permitiría mayores volúmenes trasportados por barcazas, ahorrando fletes y facilitando la integración regional. Es indispensable diseñar un adecuado decreto reglamentario para la Ley de Ferrocarriles Argentinos promulgada en el 2015 y que permite el acceso abierto por primera vez en Argentina.

Para ser el “supermercado del mundo” debemos promover el uso de energías renovables, el desarrollo sustentable, y el cuidado de los recursos naturales. Confiamos en que el nuevo Gobierno actuará usando “faros largos”, buscando el interés común, reservando al presupuesto público la tarea de promover una infraestructura más eficiente y una deseable equidad social con pobreza cero. Sólo así será posible que, teniendo capacidad para producir importantes excedentes exportables de alimentos, no suframos la vergüenza de la pobreza, la desnutrición infantil y el hambre que todavía nos humilla, en una Nación que dispone de tantos recursos pero que no ha encontrado el modo eficiente de organizarlos.

Pedimos que nos ayuden a recuperar nuestra capacidad para trabajar con el mayor esfuerzo y desplegar nuestro potencial inversor, en la recuperación de la economía argentina y su desarrollo social y humano, entendiendo que ello implica el fortalecimiento de nuestras instituciones y el crecimiento de las empresas que hacen su aporte genuino a la economía nacional y mundial.

Son nuevos tiempos. Confiamos en la capacidad de los argentinos para unirnos y concretar el ideal de país que -estamos seguros- todos tenemos en el corazón. Un país que crezca en forma sustentable, con justicia, con inclusión, sin hambre y con capacidad para cumplir los sueños de todos.

Como Cadenas de Valor que integran a los principales actores de la producción, la industria, los insumos, la ciencia, la tecnología y el comercio agrícola de la Argentina tenemos el desafío de encontrar los equilibrios que nos permitan seguir aumentando nuestro capital social y reiteramos nuestra oferta de colaboración a las nuevas autoridades, a las que recibimos con el compromiso de trabajar siempre por el bien de la Patria.

Queremos dejar cerrada una etapa de demandas insatisfechas y bajo crecimiento relativo de acuerdo a nuestro potencial, estigmatizada como la “crisis campo-gobierno”, para inaugurar entre todos una etapa superadora, basada en el consenso, la sinergia, el diálogo, el trabajo y la paz. Convocamos para esta tarea a todos y a cada uno de los actores de cada eslabón de nuestras cuatro Cadenas de Valor.

Allí, en cada punto del país, donde la agricultura constituye una importante actividad, donde la comunidad observa ansiosa la evolución de la actividad productiva, sus miembros confían en que, iniciada una nueva etapa, los servicios y la producción, comercialización e industrialización de nuestros productos, derramen sobre ellos, riqueza y consecuentemente el bienestar que merecen.

Sinceramente esperamos que, en la reunión anual de las cuatro Cadenas, en 2019, podamos felicitarnos autoridades y todos los eslabones de las Cadenas aquí presentes, por el éxito de cuatro años de logros conjuntos y proponernos nuevas y más ambiciosas metas.

2017-03-13T19:43:02+00:00

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