¿Tesla energética? Elon Musk ataca de nuevo

El joven que se hizo millonario con PayPal y que fundó Tesla Motors, marcando un camino diferente para la industria automotriz que lo ve con resquemor, ahora vuelve a sacudir al mercado con la oferta de USD 2.860 M para comprar SolarCity.

La movida por convertirse en algo más que fabricante de autos y aspirar a transformarse en una compañía también de energía, tiene defensores y detractores. Pero, una vez más Musk lo hizo: no pasó desapercibido.

Musk

La nota de Javier J. Navarro, en El Blog Salmón, de España, explica que las primeras resistencias provienen del hecho que “SolarCity es una empresa de Musk, que aunque sea el principal accionista de Tesla, no debería de usar el dinero del resto de accionistas para rescatar una empresa tuya y que dirige tu primo. Desde luego no suena bien. Dado que hay conflicto de intereses, Elon Musk se abstendría de votar en la decisión”.

Y citando a los analistas, agrega “SolarCity no complementa ni aporta valor a Tesla, ya que no le ayuda con el problema de las baterías, que es el mayor cuello de botella que tiene Tesla por delante. Complementa más Tesla a SolarCity que SolarCity a Tesla”.

Y aporta un dato: “el analista de JP Morgan Adam Jonas (especializado en la industria del automóvil) al que en el New York Times lo han llamado ‘la animadora de Tesla’. Bien, Adam Jonas ha reducido el precio objetivo de Tesla de 333 a 245 dólares tras conocerse la noticia de que Tesla compraría SolarCity”.

Navarro comenta que “la compañía resultante va a tener una deuda de USD 6.000 M, no va a mejorar su capacidad de producir coches, no va a mejorar el ritmo al que quema cash y tampoco va a aumentar su capacidad de conseguir capital en caso de que lo necesite”.

Hasta aquí, las malas. Veamos las buenas“Tesla estaría dejando de ser un fabricante de coches como Apple a ser la empresa de energía y movilidad del siglo XXI. Una mezcla entre lo que fueron los fabricantes de coches, las compañias petroleras y las empresas energéticas en el siglo XXI. La diferencia estaría en una generación y almacenamiento de energía distribuído en las casas de las afueras de las ciudades americanas, lo contrario que predecía ‘The End of Suburbia’ y parecido a ‘La Economía del Hidrógeno’ de Jeremy Rifkin”.

Para Navarro, el escollo más importante, por ahora, es el de “conseguir los recursos económicos que necesita para montar esto de algún lado, porque de momento sólo con la parte de fabricar coches tienen ya bastantes problemas que de momento no han solucionado”.

2017-03-13T19:42:53+00:00

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